Jóvenes, solteras, con estudios medios, recursos limitados, en situación irregular y no conscientes de que son víctimas de la trata, pero también madres maduras abocadas a prostituirse para dar estudios a sus hijos.
"No hace falta reclutar a nadie, porque para muchas brasileñas ir a Europa supone una posibilidad de ascensión social. Otra cosa es que después pasen a ser unas víctimas explotadas". La embajada de Brasil en Lisboa denuncia la facilidad de las mafias para captar a personas y prostituirlas en España o Portugal. "Si conociesen al detalle la vida que les espera aquí, se lo pensarían dos veces antes de venirse, aunque hay gente que lo sabe y no le importa".
Los clubs del país vecino están atestados de brasileñas, según fuentes diplomáticas, quienes revelan que la imagen que tienen los portugueses de las mujeres procedentes de su ex colonia está muy estereotipada: "Exuberante, sensual y entregada". Una percepción errónea y falsa también cimentada por la prensa lusa, critican las autoridades del país sudamericano, que ha llevado a catalogar a la brasileña de "fácil".
Un estudio del Servicio de Extranjeros y Fronteras de Portugal (SEF) realizado con 536 mujeres que ejercen la prostitución en clubes lusos revela que el perfil de las brasileñas es el siguiente: soltera, entre 22 y 30 años, con estudios medios, en situación irregular, con dificultades económicas y no consciente de ser víctima de una red de trata de mujeres con fines de explotación sexual. La afinidad lingüística las ayudó a elegir Portugal como destino, aunque muchas habían entrado desde España (ver mapa de las rutas de la prostitución).
Ramón Esteso, responsable de inclusión social de Médicos del Mundo, considera en cambio que las brasileñas que ejercen la prostitución en España viajaron principalmente en avión hasta Lisboa y Oporto, para después entrar en nuestro país. Renato Faria, portavoz de la Embajada de Brasil en Lisboa, rechaza que Portugal sea una "placa giratoria" desde donde se trasladan a otros estados. "Algunas podrán irse a España o Gran Bretaña, pero otras muchas, no".
Viviane, por ejemplo, se quedó en Portugal y tiene muy claro que en breve volverá a su país. Acodada en la barra de un decadente club del centro lisboeta, quiebra el estereotipo trazado hasta el momento: pasa de los 40, tenía un trabajo bien pagado en su país hasta que se le terminó el contrato y su discurso es propio de una persona formada. "Yo no era puta en Brasil, pero una amiga me dijo que me viniese a Lisboa con ella porque si no difícilmente le iba a dar una carrera a mi hija".
"Lloro cada vez que hablo con mi madre"
El teléfono suena en su casa de Goiás todos los días. "Lloro cada vez que hablo con mi madre y mi hija piensa que trabajo en un restaurante, pero no me siento avergonzada por trabajar como prostituta, ¿sabes? Estoy divorciada y quiero demostrarle a mi ex marido que puedo educar a mi niña", explica mientras aspira el humo de un cigarro dándole la espalda a un hombre que acaba de acercarse a la barra. Tuerce la vista, lo observa fugazmente y continúa. "Yo fui muy guapa y no estoy mal para la edad que tengo, pero echo un año más aquí y me vuelvo".
La melena lisa y rubia de Viviane flanquea su rostro enjuto. Un par de horas más en el local y volverá a su pequeño apartamento, donde ejerce libremente, comenta. "Esto lo hago porque quiero. Trabajo de 11 de la noche a tres y media de la mañana, pero si me pagan una copa, puedo irme del local cuando quiera". Vuelve a mirar hacia atrás y le suelta el anzuelo al cliente. Es español y lleva un par de copas de más encima. "Claro que me prostituyo por dinero, pero no me voy con cualquiera". El club está repleto de chicas, muchas de ellas brasileñas, y los clientes son minoría.
Luana, mucho más joven que ella, se irá cuando cierre el local a una discoteca, donde espera redondear la noche. "Suelo estar hasta las siete y después duermo toda la mañana". No quiere volver a Sao Paulo porque es inseguro, aunque sueña con traerse a su pequeña hija y a su madre. Recuerda que, cuatro años atrás, lo primero que conoció de Europa fue el aeropuerto de Madrid, desde donde viajó hasta Portugal. "Por cierto, ¿en qué hotel estás?".
Las brasileñas nunca ejercen en la calle
Tras dejar Lisboa atrás y viajar por Badajoz, Madrid, Ibiza, Santiago y Vigo, extraemos otra conclusión: las brasileñas no ejercen la prostitución en la calle. Es muy raro verlas, pese a que hay mujeres prefieren estar a la intemperie con tal de poder elegir al cliente. Sin embargo, las tarifas son menores, mientras que en los locales de alterne están establecidas.
¿Pero trabajan en libertad o no? Marta González, coordinadora del Proyecto Esperanza en Madrid, reconoce que autoridades y ONG opinan de diferente manera. "Mucha gente no entiende que el engaño puede ser respecto al tipo de trabajo, pero también en cuanto a las condiciones. Tampoco les dicen la verdad respecto al tiempo y algunas a las que les prometen que trabajarán tres meses tienen luego que estar pagando su deuda durante uno o dos años".
Hay quien logra zafarse de sus explotadores, que pueden ser los encargados de traerlas a Europa o los propios responsables de los clubes. "Hay mujeres amenazadas que se escapan, aunque les hayan retenido su pasaporte, y vienen aquí diciendo que lo han perdido para que les demos uno nuevo", sostienen fuentes del Consulado de Brasil en Portugal. En ocasiones, cuando cuentan con documentación pero el visado ha vencido, recurren a la excusa de la lavadora: tras un lavado, se borran las pruebas de la entrada en el país y se ahorran la multa por haberlo perdido.
Invisibles y estigmatizadas
Si lo consiguen, las mujeres se enfrentan con otro problema. "Otro de sus rasgos es que son invisibles", explica Lourdes Pazo, educadora social de Vagalume, el programa que desarrollan las Hermanas Oblatas en Galicia con mujeres que ejercen la prostitución.
Trabajan y duermen en el club (ver fotogalería), ajenas a los usos y costumbres del nuevo mundo al que pertenecen. Sin embargo, están estigmatizadas. "Nadie quiere a prostitutas en el piso de arriba o de abajo. Y, si hay una redada en un local, policía y prensa las definen como si hubieran cometido un delito o estuviesen al margen de la sociedad".
Como no tengan documentación, "las meten en el mismo saco de los delincuentes arrestados", denuncia Beatriz Cercas, asesora jurídica de la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura. "Las fuerzas del orden creen que quieren denunciar para conseguir los papeles. Se les considera infractoras, no víctimas".
Eso, a pesar de las calamidades que atraviesan, como se encarga de recordar Silvia Pérez, cuya asociación calcula que el 60% de las personas que ejercen la prostitución en los clubes gallegos proceden de Brasil. "Nos consta que algunos dueños han cobrado a las chicas 90 euros al mes por realizar análisis clínicos, 300 euros por empadronarlas y 6.000 por casarse con un español", explica la portavoz de Alecrín.
El sentimiento religioso y la noción del fracaso
Llegados a este punto, el carácter religioso de las brasileñas no es algo accesorio, puesto que el choque que supone para ellas el ejercicio de la prostitución es brutal. Católicas, evangélicas, espiritistas... Brasil es una tierra donde el peso de la religión es palpable. "Sí, ese sentimiento a veces les da fortaleza para seguir adelante. Menos mal que tienen a donde agarrarse", explica Cleo Rodríguez, religiosa perteneciente a las Oblatas y responsable de Vagalume.
¿Y los ingresos? ¿Consiguen mejorar su situación económica? "Algunas ganan dinero en algún momento de su vida, pero eso de que ganan mucho dinero no sé yo. Lo mandan todo a su país, donde sus familiares viven como reyes, y parece que tienen que mantener a medio pueblo. Después están la ropa y los caprichos, por no hablar del club, donde les venden de todo y siempre terminan pagando por diferentes motivos", reconoce Rodríguez.
Deudas, hijos, la vergüenza ante el regreso y la deshonra por no haber hecho las europas... "Me confiesan que no quieren retornar porque el sentimiento de fracaso es grande. Se vinieron a España para triunfar y hacerse ricas, por lo que no pueden volver con las manos vacías. Muchas están separadas, con hijos o familias desestructuradas. Si conservan el núcleo familiar, algunas piensan: Vuelvo para estar al lado de mi gente, aunque sea pobre. Pero cuando llegan y se recomponen, se preguntan: ¿Qué pinto aquí? Entonces, regresan a España, pero no tan engañadas".
En este caso, el motivo del viaje tal vez no sólo sea el dinero, como sugiere la responsable de una entidad que trabaja en la rehabilitación de prostitutas. Después de insistir en el drama que viven, lejos de su país y en condiciones que nunca se habían imaginado, alza la vista y concibe con sus ojos una interrogación. "Pero, a ver, ¿tú conoces alguna puta rica?".
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segunda-feira, 13 de outubro de 2008
Rebeca, explotadora sexual de mujeres y niñas
La Policía Nacional desarticuló la organización de trata de blancas de la que era cabecilla la brasileña Zenilde Borges al descubrir que había obligado a prostituirse a una niña de 14 años | Introducían mujeres en España para ejercer la prostitución en Badajoz y Sevilla
Rebeca ha vuelto a dar con sus huesos en el calabozo, pero en esta ocasión el motivo roza la vileza suma. Propietaria de un puñado de clubes de alterne en varias provincias españoles, ha sido detenida junto a otras ocho personas por forzar a una niña de 14 años a ejercer la prostitución.
Ése fue el detonante para que la Policía Nacional desplegase un operativo que ha permitido la desarticulación de la red dirigida por esta brasileña de apodo cinematográfico.
"¿De película? No, es la realidad", explica a ADN.es un policía que participó en la operación, desencadenada gracias al testimonio de la joven, que fue captada en Brasil con la promesa de trabajar en España como empleada del hogar. "Le mostraron un contrato de trabajo, pero nada más llegar la llevaron al club Cacique 97, en Villafranca de los Barros (Badajoz), donde la organización se hizo cargo de ella".
Rebeca, cuyo nombre real es Zenilde Borges, es una vieja conocida de las fuerzas de seguridad que ha regentado una cadena de locales de alterne repartidos por varias provincias de la geografía española, de Ciudad Real a Cádiz, aunque muy presente en Badajoz.
Actualmente, además de los cuatro clubes registrados en la operación, llevada a cabo en la capital pacense y Sevilla por agentes de la Policía Nacional pertenecientes a las Brigadas Provinciales de Extranjería y Documentación de las Jefaturas Superiores de Andalucía Occidental y Extremadura, podría controlar otros dos locales más.
"Bajo amenazas y coacciones, le obligaron a ejercer la prostitución. Estaba acojonada. Conocían a su familia en Brasil y le dijeron que, si se negaba, le iban a hacer algo malo", afirman fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Extremadura.
Ahí comenzó el sufrido periplo de la chiquilla, que fue llevada de un puticlub a otro para no levantar sospechas. "Del Cacique 97 al Cacique 98, en Montijo, y de ahí al Cacique 99 (Ciudad Real) y luego al Show Girls (Sevilla). Todos ellos, de Zenilde Borges", explican fuentes policiales.
A pesar de haber sido detenidas otras ocho personas, todas ellas por delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y relativos a la prostitución, "ella es quien mueve el cotarro".
Bregada en el ambiente y acostumbrada a engañar a mujeres con falsas promesas, Rebeca ha demostrado su falta de escrúpulos al reclutar a menores de edad, una práctica que muchos empresarios evitan para no verse las caras con la Justicia. Aunque la víctima ahora ha crecido, en el momento de su captación tenía sólo 14 años, un dato que era sabido por todos los arrestados.
"A Rebeca le da igual. Le ha ido muy bien y ha ganado muchísimo dinero. Cuando fue detenida en el pasado, ha estado en prisión como máximo seis meses, por lo que, a pesar de estar imputada en hechos delictivos, no tiene ningún escrúpulo. Y no sólo ha traído a sabiendas a una menor, sino que las personas que trabajan con ella conocían su edad. No hay mucha gente que lo haga, pero éste es un ejemplo", revelan fuentes policiales.
Sin miramientos a la hora de hacer negocios
Nacida en diciembre de 1966 en la ciudad de Cristalina, perteneciente al estado brasileño de Goiás y a un centenar de kilómetros de Brasilia, Zenilde Borges montó en España varios clubes de alterne en Almendralejo, Navalmoral de la Mata, Casas de Don Antonio, Montijo o Cádiz. Durante ese tiempo, se dedicó a reclutar mujeres brasileñas para, mediante engaños, explotarlas sexualmente.
En el caso de la esclava sexual que ayudó a destapar el caso, tuvo que devolver a la organización la deuda contraída por los gastos del viaje y la documentación falsa. Unos 2.500 euros. A ello, habría que sumar la ganancia que se embolsaba Rebeca por las copas y otros servicios, no sólo de ella sino de las restantes mujeres que trabajaban en los clubes. Durante la intervención policial, además de los nueve miembros de la red, fueron detenidas 28 mujeres extranjeras por estancia irregular.
La cabecilla de la red, una vez en nuestro país, se casó con el español José Reixach Sidera, quien también estuvo vinculado con negocios de prostitución, al igual que Zenaide Borges, su hermana y un año menor que ella. Ninguno de los dos se ha visto implicado en esta operación, aunque en el pasado han tenido problemas con la Justicia. "Ahora están separados, pero su ex marido ejerció, entre otras personas, de testaferro de Rebeca", aseguran las mismas fuentes.
Las mujeres que trabajaban para ella eran, en su mayoría, brasileñas. Alguna, como es el caso de la recién liberada, no alcanzaba la mayoría de edad. Su declaración sirvió para desarticular la trama ilegal, aunque sorprende que ningún cliente diese la alarma al percibir la presencia de adolescentes en los locales. "Hay gente que va con exigencias que no tiene la conciencia muy limpia y prefiere a menores. Y si piden eso, al final las traen". El futuro de Zenilde Borges, alias Rebeca, está ahora en manos del juez.
Rebeca ha vuelto a dar con sus huesos en el calabozo, pero en esta ocasión el motivo roza la vileza suma. Propietaria de un puñado de clubes de alterne en varias provincias españoles, ha sido detenida junto a otras ocho personas por forzar a una niña de 14 años a ejercer la prostitución.
Ése fue el detonante para que la Policía Nacional desplegase un operativo que ha permitido la desarticulación de la red dirigida por esta brasileña de apodo cinematográfico.
"¿De película? No, es la realidad", explica a ADN.es un policía que participó en la operación, desencadenada gracias al testimonio de la joven, que fue captada en Brasil con la promesa de trabajar en España como empleada del hogar. "Le mostraron un contrato de trabajo, pero nada más llegar la llevaron al club Cacique 97, en Villafranca de los Barros (Badajoz), donde la organización se hizo cargo de ella".
Rebeca, cuyo nombre real es Zenilde Borges, es una vieja conocida de las fuerzas de seguridad que ha regentado una cadena de locales de alterne repartidos por varias provincias de la geografía española, de Ciudad Real a Cádiz, aunque muy presente en Badajoz.
Actualmente, además de los cuatro clubes registrados en la operación, llevada a cabo en la capital pacense y Sevilla por agentes de la Policía Nacional pertenecientes a las Brigadas Provinciales de Extranjería y Documentación de las Jefaturas Superiores de Andalucía Occidental y Extremadura, podría controlar otros dos locales más.
"Bajo amenazas y coacciones, le obligaron a ejercer la prostitución. Estaba acojonada. Conocían a su familia en Brasil y le dijeron que, si se negaba, le iban a hacer algo malo", afirman fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Extremadura.
Ahí comenzó el sufrido periplo de la chiquilla, que fue llevada de un puticlub a otro para no levantar sospechas. "Del Cacique 97 al Cacique 98, en Montijo, y de ahí al Cacique 99 (Ciudad Real) y luego al Show Girls (Sevilla). Todos ellos, de Zenilde Borges", explican fuentes policiales.
A pesar de haber sido detenidas otras ocho personas, todas ellas por delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y relativos a la prostitución, "ella es quien mueve el cotarro".
Bregada en el ambiente y acostumbrada a engañar a mujeres con falsas promesas, Rebeca ha demostrado su falta de escrúpulos al reclutar a menores de edad, una práctica que muchos empresarios evitan para no verse las caras con la Justicia. Aunque la víctima ahora ha crecido, en el momento de su captación tenía sólo 14 años, un dato que era sabido por todos los arrestados.
"A Rebeca le da igual. Le ha ido muy bien y ha ganado muchísimo dinero. Cuando fue detenida en el pasado, ha estado en prisión como máximo seis meses, por lo que, a pesar de estar imputada en hechos delictivos, no tiene ningún escrúpulo. Y no sólo ha traído a sabiendas a una menor, sino que las personas que trabajan con ella conocían su edad. No hay mucha gente que lo haga, pero éste es un ejemplo", revelan fuentes policiales.
Sin miramientos a la hora de hacer negocios
Nacida en diciembre de 1966 en la ciudad de Cristalina, perteneciente al estado brasileño de Goiás y a un centenar de kilómetros de Brasilia, Zenilde Borges montó en España varios clubes de alterne en Almendralejo, Navalmoral de la Mata, Casas de Don Antonio, Montijo o Cádiz. Durante ese tiempo, se dedicó a reclutar mujeres brasileñas para, mediante engaños, explotarlas sexualmente.
En el caso de la esclava sexual que ayudó a destapar el caso, tuvo que devolver a la organización la deuda contraída por los gastos del viaje y la documentación falsa. Unos 2.500 euros. A ello, habría que sumar la ganancia que se embolsaba Rebeca por las copas y otros servicios, no sólo de ella sino de las restantes mujeres que trabajaban en los clubes. Durante la intervención policial, además de los nueve miembros de la red, fueron detenidas 28 mujeres extranjeras por estancia irregular.
La cabecilla de la red, una vez en nuestro país, se casó con el español José Reixach Sidera, quien también estuvo vinculado con negocios de prostitución, al igual que Zenaide Borges, su hermana y un año menor que ella. Ninguno de los dos se ha visto implicado en esta operación, aunque en el pasado han tenido problemas con la Justicia. "Ahora están separados, pero su ex marido ejerció, entre otras personas, de testaferro de Rebeca", aseguran las mismas fuentes.
Las mujeres que trabajaban para ella eran, en su mayoría, brasileñas. Alguna, como es el caso de la recién liberada, no alcanzaba la mayoría de edad. Su declaración sirvió para desarticular la trama ilegal, aunque sorprende que ningún cliente diese la alarma al percibir la presencia de adolescentes en los locales. "Hay gente que va con exigencias que no tiene la conciencia muy limpia y prefiere a menores. Y si piden eso, al final las traen". El futuro de Zenilde Borges, alias Rebeca, está ahora en manos del juez.
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Prostitución brasileña
"Las brasileñas que se prostituyen en España no se ven como víctimas"
Una experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual asegura que la mayoría sabía que iban a ejercer como prostitutas, pero fueron engañadas respecto a las condiciones.
- ¿Son obligadas las mujeres a prostituirse? ¿Vienen engañadas?
- De las chicas que he conocido y por informaciones de algunas de las organizaciones que las atienden, un porcentaje pequeño pensaba que venían a trabajar en otra cosa. El engaño no se da tanto en la actividad que vienen a ejercer como en las condiciones de ejercicio de la actividad y en el valor de la deuda que tienen que pagar.
Mientras no la saldan, muchas veces les retienen el pasaporte, no les dejan tener plena libertad de movimiento e incluso las amenazan. Si no quieren trabajar tantas veces como les dicen, les pegan o las amenazan personalmente o a sus familias. Cuando les pegan, nunca es en el rostro, para que no queden marcas y perjudiquen el trabajo. Verificamos, en algunos pocos casos, violaciones. Y conozco a chicas que se engancharon a la cocaína para soportar el ritmo de trabajo.
Las mujeres tienen la percepción de que pagando su deuda podrán, a partir de ahí, juntar dinero para mandar a sus familias y después volver a Brasil. Pasados tres meses de su estancia en España, se quedan como irregulares documentales y siguen en una situación de vulnerabilidades sujetas a la explotación. Las que quieren dejar la prostitución no encuentran mejores posibilidades (por su irregularidad). Si salen del club/piso, terminan trabajando como empleadas del hogar o cuidando ancianos. Aunque tendrían más capacidades para trabajar en otros sectores, no pueden conseguir un trabajo formal. El dinero conseguido en esas actividades no es suficiente para seguir enviando dinero a sus familias, lo que las hace seguir en la prostitución.
- ¿Existen clubes que se quedan con todo el dinero que ganan las mujeres?
- Las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual no se ven como víctimas de esa forma de explotación. Entienden la venida a España, por medio de terceras personas, como una estrategia migratoria, aunque sea ejerciendo la prostitución. Así, no perciben las formas de explotación que sufren y creen que están simplemente pagando la deuda asumida.
Podemos identificar, grosso modo, dos momentos de explotación: el primero, cuando las mujeres llegan a España, donde todo el dinero que ganan es para los dueños del club o del piso, hasta que consiguen saldar la deuda. Después de saldarla, los dueños se quedan con un porcentaje de lo que ganan, sea en servicios sexuales, sea en lo consumido en copas por los clientes.
Creo que es importante diferenciar los dos crímenes relacionados con intermediarios que posibilitan el traslado de personas de un país a otro: el tráfico de migrantes, también conocido como contrabando de personas, donde el traficante posibilita la entrada de una persona a otro Estado, por vías no normales, cuando ésta no cumplía los requisitos necesarios para ser aceptada por el país de destino; y la trata de personas, que se refiere a garantizar la entrada de una persona en otro Estado con el fin de explotarla en el país de destino. Esa explotación puede ser sexual, laboral, para donación de órganos y para casamiento forzado, entre otros.
Existe otro contexto en que se verifica la explotación sexual de mujeres brasileñas que no fueron traídas a España por redes de trata. Conocemos casos de mujeres que fueron traficadas, saldaron la deuda, volvieron a Brasil, decidieron más tarde regresar a España de forma autónoma, sin la ayuda de nadie y sabiendo cómo funciona el mercado sexual. En este caso, buscaron por sí solas ejercer la prostitución en clubes o pisos. Eso no quita que sean o hayan sido explotadas en esos clubes, pero no podemos definir a esas mujeres como víctimas de trata y sí como mujeres explotadas sexualmente.
- ¿Cuáles son las vías de entrada que utilizan las redes de trata de blancas?
- Antes venían a Madrid, pero hace dos o tres años, con las restricciones en la frontera, comenzaron a entrar por Lisboa. Luego, ocurrió lo mismo allí y comenzaron a utilizar París como vía de entrada en Schengen, para trasladarse posteriormente a España.
Tras aterrizar, viajan en tren o por carretera, tanto en coche como en bus. O las van a buscar o ellas poseen instrucciones de cómo llegar a España. Las redes procuran que vengan arregladas y les dan unas lecciones para que sepan responder a la policía. Lo importante es que no parezca que vienen a ejercer la prostitución.
- ¿Por qué hay tantas brasileñas que ejercen la prostitución en clubs españoles?
- Puede haber muchas explicaciones. La prostitución es un negocio, donde se busca el lucro por encima de todo. Así, las redes de trata buscan más que nada las nacionalidades que les presentan facilidades en la entrada de las mujeres, hombres y transexuales en los países de destino (pese a que las mujeres son la gran mayoría) y las que les posibilitan más lucro. Otro aspecto elegido por las redes es la situación de vulneración social de las mujeres, sea por cuestiones momentáneas de los países, sea por ausencias estructurales del propio Estado. Los propios espacios de ejercicio de prostitución no siempre son ocupados por todas las nacionalidades.
Las mujeres brasileñas, por ejemplo, no suelen trabajar en la calle y sí en pisos y clubs. La explicación dada por algunos es que el colectivo de las brasileñas es bastante rentable. Ese tipo de negocio no involucra solamente el sexo en sí. Hay servicios paralelos que suelen dar mucho dinero como, por ejemplo, las copas. Las brasileñas consiguen que los hombres beban más y les inviten a copas. El dueño del club gana de ese modo parte de lo conseguido con las copas y con el servicio sexual.
El perfil de los clientes de la prostitución, también conocidos como "puteros", no está debidamente estudiado. Lo que sí se percibe es que el cliente no se ve preocupado por la persona que está en el otro lado, por esa mujer con la cual mantiene relaciones sexuales. Para ellos, se trata de un contrato de prestación sexual. Donde sus fantasías y la relación de patriarcado aún imperante hace que se vean en el derecho de comprar a una mujer, aunque sea por media hora, y poseerla como un objeto.
- ¿Son obligadas las mujeres a prostituirse? ¿Vienen engañadas?
- De las chicas que he conocido y por informaciones de algunas de las organizaciones que las atienden, un porcentaje pequeño pensaba que venían a trabajar en otra cosa. El engaño no se da tanto en la actividad que vienen a ejercer como en las condiciones de ejercicio de la actividad y en el valor de la deuda que tienen que pagar.
Mientras no la saldan, muchas veces les retienen el pasaporte, no les dejan tener plena libertad de movimiento e incluso las amenazan. Si no quieren trabajar tantas veces como les dicen, les pegan o las amenazan personalmente o a sus familias. Cuando les pegan, nunca es en el rostro, para que no queden marcas y perjudiquen el trabajo. Verificamos, en algunos pocos casos, violaciones. Y conozco a chicas que se engancharon a la cocaína para soportar el ritmo de trabajo.
Las mujeres tienen la percepción de que pagando su deuda podrán, a partir de ahí, juntar dinero para mandar a sus familias y después volver a Brasil. Pasados tres meses de su estancia en España, se quedan como irregulares documentales y siguen en una situación de vulnerabilidades sujetas a la explotación. Las que quieren dejar la prostitución no encuentran mejores posibilidades (por su irregularidad). Si salen del club/piso, terminan trabajando como empleadas del hogar o cuidando ancianos. Aunque tendrían más capacidades para trabajar en otros sectores, no pueden conseguir un trabajo formal. El dinero conseguido en esas actividades no es suficiente para seguir enviando dinero a sus familias, lo que las hace seguir en la prostitución.
- ¿Existen clubes que se quedan con todo el dinero que ganan las mujeres?
- Las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual no se ven como víctimas de esa forma de explotación. Entienden la venida a España, por medio de terceras personas, como una estrategia migratoria, aunque sea ejerciendo la prostitución. Así, no perciben las formas de explotación que sufren y creen que están simplemente pagando la deuda asumida.
Podemos identificar, grosso modo, dos momentos de explotación: el primero, cuando las mujeres llegan a España, donde todo el dinero que ganan es para los dueños del club o del piso, hasta que consiguen saldar la deuda. Después de saldarla, los dueños se quedan con un porcentaje de lo que ganan, sea en servicios sexuales, sea en lo consumido en copas por los clientes.
Creo que es importante diferenciar los dos crímenes relacionados con intermediarios que posibilitan el traslado de personas de un país a otro: el tráfico de migrantes, también conocido como contrabando de personas, donde el traficante posibilita la entrada de una persona a otro Estado, por vías no normales, cuando ésta no cumplía los requisitos necesarios para ser aceptada por el país de destino; y la trata de personas, que se refiere a garantizar la entrada de una persona en otro Estado con el fin de explotarla en el país de destino. Esa explotación puede ser sexual, laboral, para donación de órganos y para casamiento forzado, entre otros.
Existe otro contexto en que se verifica la explotación sexual de mujeres brasileñas que no fueron traídas a España por redes de trata. Conocemos casos de mujeres que fueron traficadas, saldaron la deuda, volvieron a Brasil, decidieron más tarde regresar a España de forma autónoma, sin la ayuda de nadie y sabiendo cómo funciona el mercado sexual. En este caso, buscaron por sí solas ejercer la prostitución en clubes o pisos. Eso no quita que sean o hayan sido explotadas en esos clubes, pero no podemos definir a esas mujeres como víctimas de trata y sí como mujeres explotadas sexualmente.
- ¿Cuáles son las vías de entrada que utilizan las redes de trata de blancas?
- Antes venían a Madrid, pero hace dos o tres años, con las restricciones en la frontera, comenzaron a entrar por Lisboa. Luego, ocurrió lo mismo allí y comenzaron a utilizar París como vía de entrada en Schengen, para trasladarse posteriormente a España.
Tras aterrizar, viajan en tren o por carretera, tanto en coche como en bus. O las van a buscar o ellas poseen instrucciones de cómo llegar a España. Las redes procuran que vengan arregladas y les dan unas lecciones para que sepan responder a la policía. Lo importante es que no parezca que vienen a ejercer la prostitución.
- ¿Por qué hay tantas brasileñas que ejercen la prostitución en clubs españoles?
- Puede haber muchas explicaciones. La prostitución es un negocio, donde se busca el lucro por encima de todo. Así, las redes de trata buscan más que nada las nacionalidades que les presentan facilidades en la entrada de las mujeres, hombres y transexuales en los países de destino (pese a que las mujeres son la gran mayoría) y las que les posibilitan más lucro. Otro aspecto elegido por las redes es la situación de vulneración social de las mujeres, sea por cuestiones momentáneas de los países, sea por ausencias estructurales del propio Estado. Los propios espacios de ejercicio de prostitución no siempre son ocupados por todas las nacionalidades.
Las mujeres brasileñas, por ejemplo, no suelen trabajar en la calle y sí en pisos y clubs. La explicación dada por algunos es que el colectivo de las brasileñas es bastante rentable. Ese tipo de negocio no involucra solamente el sexo en sí. Hay servicios paralelos que suelen dar mucho dinero como, por ejemplo, las copas. Las brasileñas consiguen que los hombres beban más y les inviten a copas. El dueño del club gana de ese modo parte de lo conseguido con las copas y con el servicio sexual.
El perfil de los clientes de la prostitución, también conocidos como "puteros", no está debidamente estudiado. Lo que sí se percibe es que el cliente no se ve preocupado por la persona que está en el otro lado, por esa mujer con la cual mantiene relaciones sexuales. Para ellos, se trata de un contrato de prestación sexual. Donde sus fantasías y la relación de patriarcado aún imperante hace que se vean en el derecho de comprar a una mujer, aunque sea por media hora, y poseerla como un objeto.
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Prostitución brasileña
sábado, 11 de outubro de 2008
Las rutas de la prostitución brasileña en España
Ésta es la odisea de las mujeres que dejan su país en busca de una vida mejor | Viajamos a Lisboa para seguirlas, desde su llegada, por los clubes donde son explotadas, de Badajoz a Ibiza | Los pasos: captación, viaje, engaño, club, maltrato, rotación, deuda y ¿libertad?
"Sólo conseguía prostituirme con cocaína y un litro de güisqui"
"Te prometen el cielo y la tierra. Vete a España, que vas a ganar mucho dinero. En seis meses podrás montar un negocio y comprar una casa y un coche". Carla, engatusada con tales promesas, decidió venirse a nuestro país, donde no tocó el cielo ni besó la tierra, pero supo qué es el infierno. Cada año, cientos de brasileñas como ella son captadas por mafias que las empujan a una odisea trufada de engaños, maltratos y explotación sexual.
Sólo en Europa hay 75.000 prostitutas brasileñas, de las cuales unas 15.000 podrían residir en nuestro país, según fuentes de la Policía Nacional, que reconocen la dificultad para cifrar su número porque el ejercicio de la prostitución en España no es ilegal. Por ello, no existen registros fiables, aunque prácticamente todas se prostituyen en clubs (al menos 4.000) o pisos (los periódicos están plagados de anuncios por palabras, pero se desconoce cuántos hay). La calle es sobre todo para travestis o transexuales.
¿Cómo las engatusan? ¿Por dónde llegan? ¿Quién las explota? ¿Y su vida en el club? ADN.es siguió el periplo de estas chicas desde que ponen un pie en Lisboa o Madrid hasta que, después de meses o años ejerciendo la prostitución, consiguen escapar, ser rescatadas por la Policía o saldar la deuda contraída con las redes de trata de blancas. Así funcionan las rutas de la prostitución brasileña en España.
Destino final: España
La Investigación sobre el tráfico de mujeres, niñas y adolescentes con fines de explotación sexual (Pestraf) realizada en Brasil en 2002 reveló que existían 100 rutas internacionales de tráfico, de las cuales 32 tenían a España como destino final, por encima de Holanda (11), Venezuela (10), Italia (9) y Portugal (8).
"Las brasileñas entran a nuestro país por Oporto y Lisboa, aunque también por Madrid, pero en menor medida. Desde Portugal, suelen desplazarse a Vigo, Coruña, Oviedo y Pamplona", revela Ramón Esteso, responsable de inclusión social de la ONG. Una vez en España, son sometidas a rotación, es decir, comienzan a ser trasladadas de club en club.
"Hemos tratado a mujeres en Vigo y, a los cinco meses, era posible verlas en otras ciudades del norte, como Pamplona", apunta. Su distribución, en mayor o menor medida, abarca buena parte del territorio español y en algunas zonas representan la comunidad más numerosa. En Badajoz, por ejemplo, son mayoría tras las rumanas, como pudimos comprobar en varios locales situados en las afueras de la ciudad extremeña.
Entre un 30 y un 40% proceden de Brasil, según fuentes de la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional de Badajoz, que considera que entre siete u ocho de cada 10 son de Goiás, estado situado en el interior de Brasil. En Galicia, representan el 60% de las prostitutas.
El norte de la península, grandes ciudades como Madrid y Barcelona, y las Islas Baleares son las zonas donde están más presentes, aunque la Policía ha desarticulado redes en otras urbes como, por citar tres ejemplos distantes entre sí, Castellón, Sevilla o Las Palmas.
La captación en el lugar de origen
La mayoría de las mujeres que salieron de su país para ejercer la prostitución eran afrobrasileñas, según la Pestraf. Muchas de ellas habían sufrido algún tipo de violencia, procedían de clases populares (baja escolaridad, oriundas de la periferia de las ciudades con carencia de saneamiento y transportes), vivían con algún familiar, tenían hijos y desempeñaban actividades laborales de "baja exigencia".
Los responsables de esa investigación también percibieron la inserción en la prostitución de chicas de clase media, quienes son reclutadas en su lugar de origen por los contactos de las mafias en Brasil, por mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución (que ven reducida su deuda o reciben una compensación económica a cambio) e incluso por sus propios familiares. También está el caso del brasileño residente en España que vuelve a su país, seduce a una mujer y le propone venirse a Europa junto a él.
Podría pensarse que todas son pobres, pero no siempre es así. Frecuentemente, lo que impulsa a las mujeres a viajar a Europa es mejorar su calidad de vida, por lo que aceptan propuestas de trabajo bien remunerado. Además, Goiás no es precisamente una región desfavorecida. Allí trabajaban, sobre todo, en el sector servicios: peluqueras, manicuras, camareras, recepcionistas...
Después de las oriundas de ese estado, le siguen en número las de Minas Gerais, Sao Paulo y Río de Janeiro, aunque en ocasiones los datos no se refieren a su lugar de origen sino al aeropuerto del que partieron las chicas. Su elección está sometida a varios factores (desde la belleza física hasta sus ataduras familiares) que explicaremos más adelante, aunque es evidente que resulta más fácil someter a una persona con hijos que a una soltera y sin compromiso.
La bolsa de viaje
Existen agencias de viajes que funcionan como tapadera y organizan el desplazamiento, así como prestamistas que, indirectamente, también se benefician del tráfico de personas. Viajan solas o en grupos reducidos, procuran evitar sospechas y portan una bolsa de viaje facilitada por las mafias, compuesta por el pasaporte y el visado, el billete de avión, la reserva de hotel y la cantidad de dinero que solicitan las autoridades españolas para poder entrar en el país.
Así, gracias a la cobertura legal que les brindan las redes, viajan como turistas o con falsos contratos de trabajo. Una vez que se suben al avión, contraen una deuda económica que devolverán cuando lleguen a España y que en algún caso ha llegado a alcanzar los 8.000 euros. Incluso puede llegar a formalizarse ante notario, tal y como relata la Guardia Civil en el de 2005 Trata de seres humanos (con fines de explotación sexual).
Algunas chicas no se imaginan que tendrán que prostituirse, puesto que les han prometido un trabajo de camarera o bailarina, y las que lo saben desconocen las verdaderas condiciones en las que tendrán que hacerlo. "Conocemos el caso de unas chicas que tenían que pagar por ducharse y por el agua que bebían. Las encerraron en un piso y, como se resistían a ejercer la prostitución, les pegaron palizas hasta que accedieron a ir al club", asegura Beatriz Cercas, asesora jurídica de la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura.
Amenazas de muerte
"Nunca terminas de pagar. Parece que siempre estás debiendo dinero", confiesa Carla, quien no tardó en ser amenazada por el dueño del club tras llegar a nuestro país. "Me dijo que si no pagaba la deuda, mataría a mi familia en Brasil. Y que si intentaba huir, también me mataría a mí". No fue capaz de cumplir órdenes y estuvo 15 días sin poder acostarse con un cliente. "Cuando se acercaban a mí, sólo era capaz de llorar. Quería volver a mi país, pero no podía".
Carla, lejos de las garras de su explotador, recuerda ahora que su experiencia fue "horrible y tenebrosa". Sumida en una crisis depresiva, tenía que recurrir a las drogas para soportarlo todo. "Sólo conseguía trabajar si esnifaba coca y, cada noche, me toma un libro de Ballantines. Creía que estaba en el propio infierno e incluso intenté suicidarme".
Conozcan o no su futura ocupación, nos encontramos ante casos de engaño y explotación, puesto que de la promesa a la realidad hay un gran trecho y, además, existe alguien que se lucra con su trabajo. El dueño del club donde estaba ella se encargaba puntualmente de minarla psicológicamente. "Mira, hija de puta, vienes de Brasil, donde pasas hambre. ¿Te crees que estás de vacaciones? Tú tienes una deuda conmigo".
El problema, según una experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual, reside en que muchas "no se reconocen como víctimas de tráfico porque creen que están simplemente pagando la deuda". Llegado este punto, conviene diferenciar entre trata y tráfico de personas. El objetivo de la trata es la explotación, mientras que el del tráfico es la entrada ilegal de inmigrantes.
Hay redes que sólo se dedican a traficar con personas (prostitutas o no), otras que compran a las mujeres y las explotan sexualmente en clubes y también existen mafias que reclutan a las chicas, las ponen a trabajar en sus propios locales y, si lo estiman oportuno, las revenden.
Tres meses para saldar su deuda
"Les dicen que van a ganar mucho dinero en tres meses, pero nunca les dicen si van a salir del club o si lo tienen prohibido, si lo pueden dejar cuando quieran, si van a pagar un alto precio por el alquiler de las habitaciones donde duermen o si las van a ir rotando", añade Cercas, quien deja claro que el explotador no siempre es el dueño del club. "Simplemente, éste puede pedirle a una red que les traiga a chicas y después les alquila las habitaciones, pero quien se lleva el dinero por los servicios puede ser un proxeneta", explica a modo de ejemplo.
Muchas vienen con la intención de permanecer en España los tres meses a los que da derecho el visado de turista y, en ese tiempo, deben saldar la deuda y ahorrar el máximo dinero posible para volver a su tierra con la cartera repleta de billetes. La teoría, para algunas, pinta bien, pero a veces la realidad que se encuentran es bien distinta. El permiso expira justo cuando han terminado de pagar lo acordado y no ven otra salida que seguir prostituyéndose en España, pero en este caso en situación irregular.
Las condiciones de trabajo
En el aeropuerto de destino las espera un miembro de la red o un intermediario que las trasladará al club o piso, donde ejercerán la prostitución, ya que las brasileñas no suelen trabajar en la calle. Los principales aeropuertos de destino son los de Madrid o Lisboa, aunque cuando los controles son más estrictos, las mafias optan por viajar a otros países (Francia, Holanda o Suiza).
El Servicio de Extranjeros y Fronteras de Portugal ha detectado a mujeres que habían aterrizado en Italia o Alemania, mientras que la prensa brasileña se ha hecho eco de mafias que las introducían a través de países del este de Europa.
"Las redes conocen las vías de entrada. Antes venían a Madrid, pero hace dos o tres años comenzaron a ser más estrictos en la frontera y comenzaron a entrar por Lisboa. Procuran que vengan arregladas y les dan unas lecciones para que sepan responder a la policía. Lo importante es que no parezca que vienen a ejercer la prostitución", comenta una experta en trata de mujeres.
Desde allí, son transportadas a los clubes por carretera. Nada más llegar, les retiran el pasaporte y les explican cómo será su trabajo (número de servicios por jornada, multas si exceden el tiempo acordado, etcétera.) y los conceptos por los que tendrán que pagar (dormir, ropa de cama, preservativos) o por los que recibirán un porcentaje (servicios con los clientes, copas a las que son invitadas...).
Hay casos de chicas que tienen que comprar ropa con la marca del propio club. La asociación viguesa Alecrín también denuncia que hay locales que les cobran 300 euros por empadronarlas o 1.000 euros "por mirarle los papeles, cuando no hacen nada y sólo les dan un escrito de humo". Otras veces, les hacen pagar 90 euros al mes por hacerle análisis médicos, pero "son ellos quienes se quedan con los resultados". Y algunas, insiste Silvia Pérez, coordinadora de la entidad, "llegan a cobrar 6.000 euros por casarse con un español".
El porcentaje por cada servicio varía en función del local, pero suele ser del 50% si la mujer ya ha saldado la deuda, porque de lo contrario le retiran todo o la mayor parte del dinero. A un ritmo, eso sí, que puede alcanzar los 30 servicios por noche.
Bibliografia. adn.es
"Sólo conseguía prostituirme con cocaína y un litro de güisqui"
"Te prometen el cielo y la tierra. Vete a España, que vas a ganar mucho dinero. En seis meses podrás montar un negocio y comprar una casa y un coche". Carla, engatusada con tales promesas, decidió venirse a nuestro país, donde no tocó el cielo ni besó la tierra, pero supo qué es el infierno. Cada año, cientos de brasileñas como ella son captadas por mafias que las empujan a una odisea trufada de engaños, maltratos y explotación sexual.
Sólo en Europa hay 75.000 prostitutas brasileñas, de las cuales unas 15.000 podrían residir en nuestro país, según fuentes de la Policía Nacional, que reconocen la dificultad para cifrar su número porque el ejercicio de la prostitución en España no es ilegal. Por ello, no existen registros fiables, aunque prácticamente todas se prostituyen en clubs (al menos 4.000) o pisos (los periódicos están plagados de anuncios por palabras, pero se desconoce cuántos hay). La calle es sobre todo para travestis o transexuales.
¿Cómo las engatusan? ¿Por dónde llegan? ¿Quién las explota? ¿Y su vida en el club? ADN.es siguió el periplo de estas chicas desde que ponen un pie en Lisboa o Madrid hasta que, después de meses o años ejerciendo la prostitución, consiguen escapar, ser rescatadas por la Policía o saldar la deuda contraída con las redes de trata de blancas. Así funcionan las rutas de la prostitución brasileña en España.
Destino final: España
La Investigación sobre el tráfico de mujeres, niñas y adolescentes con fines de explotación sexual (Pestraf) realizada en Brasil en 2002 reveló que existían 100 rutas internacionales de tráfico, de las cuales 32 tenían a España como destino final, por encima de Holanda (11), Venezuela (10), Italia (9) y Portugal (8).
"Las brasileñas entran a nuestro país por Oporto y Lisboa, aunque también por Madrid, pero en menor medida. Desde Portugal, suelen desplazarse a Vigo, Coruña, Oviedo y Pamplona", revela Ramón Esteso, responsable de inclusión social de la ONG. Una vez en España, son sometidas a rotación, es decir, comienzan a ser trasladadas de club en club.
"Hemos tratado a mujeres en Vigo y, a los cinco meses, era posible verlas en otras ciudades del norte, como Pamplona", apunta. Su distribución, en mayor o menor medida, abarca buena parte del territorio español y en algunas zonas representan la comunidad más numerosa. En Badajoz, por ejemplo, son mayoría tras las rumanas, como pudimos comprobar en varios locales situados en las afueras de la ciudad extremeña.
Entre un 30 y un 40% proceden de Brasil, según fuentes de la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional de Badajoz, que considera que entre siete u ocho de cada 10 son de Goiás, estado situado en el interior de Brasil. En Galicia, representan el 60% de las prostitutas.
El norte de la península, grandes ciudades como Madrid y Barcelona, y las Islas Baleares son las zonas donde están más presentes, aunque la Policía ha desarticulado redes en otras urbes como, por citar tres ejemplos distantes entre sí, Castellón, Sevilla o Las Palmas.
La captación en el lugar de origen
La mayoría de las mujeres que salieron de su país para ejercer la prostitución eran afrobrasileñas, según la Pestraf. Muchas de ellas habían sufrido algún tipo de violencia, procedían de clases populares (baja escolaridad, oriundas de la periferia de las ciudades con carencia de saneamiento y transportes), vivían con algún familiar, tenían hijos y desempeñaban actividades laborales de "baja exigencia".
Los responsables de esa investigación también percibieron la inserción en la prostitución de chicas de clase media, quienes son reclutadas en su lugar de origen por los contactos de las mafias en Brasil, por mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución (que ven reducida su deuda o reciben una compensación económica a cambio) e incluso por sus propios familiares. También está el caso del brasileño residente en España que vuelve a su país, seduce a una mujer y le propone venirse a Europa junto a él.
Podría pensarse que todas son pobres, pero no siempre es así. Frecuentemente, lo que impulsa a las mujeres a viajar a Europa es mejorar su calidad de vida, por lo que aceptan propuestas de trabajo bien remunerado. Además, Goiás no es precisamente una región desfavorecida. Allí trabajaban, sobre todo, en el sector servicios: peluqueras, manicuras, camareras, recepcionistas...
Después de las oriundas de ese estado, le siguen en número las de Minas Gerais, Sao Paulo y Río de Janeiro, aunque en ocasiones los datos no se refieren a su lugar de origen sino al aeropuerto del que partieron las chicas. Su elección está sometida a varios factores (desde la belleza física hasta sus ataduras familiares) que explicaremos más adelante, aunque es evidente que resulta más fácil someter a una persona con hijos que a una soltera y sin compromiso.
La bolsa de viaje
Existen agencias de viajes que funcionan como tapadera y organizan el desplazamiento, así como prestamistas que, indirectamente, también se benefician del tráfico de personas. Viajan solas o en grupos reducidos, procuran evitar sospechas y portan una bolsa de viaje facilitada por las mafias, compuesta por el pasaporte y el visado, el billete de avión, la reserva de hotel y la cantidad de dinero que solicitan las autoridades españolas para poder entrar en el país.
Así, gracias a la cobertura legal que les brindan las redes, viajan como turistas o con falsos contratos de trabajo. Una vez que se suben al avión, contraen una deuda económica que devolverán cuando lleguen a España y que en algún caso ha llegado a alcanzar los 8.000 euros. Incluso puede llegar a formalizarse ante notario, tal y como relata la Guardia Civil en el de 2005 Trata de seres humanos (con fines de explotación sexual).
Algunas chicas no se imaginan que tendrán que prostituirse, puesto que les han prometido un trabajo de camarera o bailarina, y las que lo saben desconocen las verdaderas condiciones en las que tendrán que hacerlo. "Conocemos el caso de unas chicas que tenían que pagar por ducharse y por el agua que bebían. Las encerraron en un piso y, como se resistían a ejercer la prostitución, les pegaron palizas hasta que accedieron a ir al club", asegura Beatriz Cercas, asesora jurídica de la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura.
Amenazas de muerte
"Nunca terminas de pagar. Parece que siempre estás debiendo dinero", confiesa Carla, quien no tardó en ser amenazada por el dueño del club tras llegar a nuestro país. "Me dijo que si no pagaba la deuda, mataría a mi familia en Brasil. Y que si intentaba huir, también me mataría a mí". No fue capaz de cumplir órdenes y estuvo 15 días sin poder acostarse con un cliente. "Cuando se acercaban a mí, sólo era capaz de llorar. Quería volver a mi país, pero no podía".
Carla, lejos de las garras de su explotador, recuerda ahora que su experiencia fue "horrible y tenebrosa". Sumida en una crisis depresiva, tenía que recurrir a las drogas para soportarlo todo. "Sólo conseguía trabajar si esnifaba coca y, cada noche, me toma un libro de Ballantines. Creía que estaba en el propio infierno e incluso intenté suicidarme".
Conozcan o no su futura ocupación, nos encontramos ante casos de engaño y explotación, puesto que de la promesa a la realidad hay un gran trecho y, además, existe alguien que se lucra con su trabajo. El dueño del club donde estaba ella se encargaba puntualmente de minarla psicológicamente. "Mira, hija de puta, vienes de Brasil, donde pasas hambre. ¿Te crees que estás de vacaciones? Tú tienes una deuda conmigo".
El problema, según una experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual, reside en que muchas "no se reconocen como víctimas de tráfico porque creen que están simplemente pagando la deuda". Llegado este punto, conviene diferenciar entre trata y tráfico de personas. El objetivo de la trata es la explotación, mientras que el del tráfico es la entrada ilegal de inmigrantes.
Hay redes que sólo se dedican a traficar con personas (prostitutas o no), otras que compran a las mujeres y las explotan sexualmente en clubes y también existen mafias que reclutan a las chicas, las ponen a trabajar en sus propios locales y, si lo estiman oportuno, las revenden.
Tres meses para saldar su deuda
"Les dicen que van a ganar mucho dinero en tres meses, pero nunca les dicen si van a salir del club o si lo tienen prohibido, si lo pueden dejar cuando quieran, si van a pagar un alto precio por el alquiler de las habitaciones donde duermen o si las van a ir rotando", añade Cercas, quien deja claro que el explotador no siempre es el dueño del club. "Simplemente, éste puede pedirle a una red que les traiga a chicas y después les alquila las habitaciones, pero quien se lleva el dinero por los servicios puede ser un proxeneta", explica a modo de ejemplo.
Muchas vienen con la intención de permanecer en España los tres meses a los que da derecho el visado de turista y, en ese tiempo, deben saldar la deuda y ahorrar el máximo dinero posible para volver a su tierra con la cartera repleta de billetes. La teoría, para algunas, pinta bien, pero a veces la realidad que se encuentran es bien distinta. El permiso expira justo cuando han terminado de pagar lo acordado y no ven otra salida que seguir prostituyéndose en España, pero en este caso en situación irregular.
Las condiciones de trabajo
En el aeropuerto de destino las espera un miembro de la red o un intermediario que las trasladará al club o piso, donde ejercerán la prostitución, ya que las brasileñas no suelen trabajar en la calle. Los principales aeropuertos de destino son los de Madrid o Lisboa, aunque cuando los controles son más estrictos, las mafias optan por viajar a otros países (Francia, Holanda o Suiza).
El Servicio de Extranjeros y Fronteras de Portugal ha detectado a mujeres que habían aterrizado en Italia o Alemania, mientras que la prensa brasileña se ha hecho eco de mafias que las introducían a través de países del este de Europa.
"Las redes conocen las vías de entrada. Antes venían a Madrid, pero hace dos o tres años comenzaron a ser más estrictos en la frontera y comenzaron a entrar por Lisboa. Procuran que vengan arregladas y les dan unas lecciones para que sepan responder a la policía. Lo importante es que no parezca que vienen a ejercer la prostitución", comenta una experta en trata de mujeres.
Desde allí, son transportadas a los clubes por carretera. Nada más llegar, les retiran el pasaporte y les explican cómo será su trabajo (número de servicios por jornada, multas si exceden el tiempo acordado, etcétera.) y los conceptos por los que tendrán que pagar (dormir, ropa de cama, preservativos) o por los que recibirán un porcentaje (servicios con los clientes, copas a las que son invitadas...).
Hay casos de chicas que tienen que comprar ropa con la marca del propio club. La asociación viguesa Alecrín también denuncia que hay locales que les cobran 300 euros por empadronarlas o 1.000 euros "por mirarle los papeles, cuando no hacen nada y sólo les dan un escrito de humo". Otras veces, les hacen pagar 90 euros al mes por hacerle análisis médicos, pero "son ellos quienes se quedan con los resultados". Y algunas, insiste Silvia Pérez, coordinadora de la entidad, "llegan a cobrar 6.000 euros por casarse con un español".
El porcentaje por cada servicio varía en función del local, pero suele ser del 50% si la mujer ya ha saldado la deuda, porque de lo contrario le retiran todo o la mayor parte del dinero. A un ritmo, eso sí, que puede alcanzar los 30 servicios por noche.
Bibliografia. adn.es
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Prostitución brasileña
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